Las frases al inicio de esta entrada puede que sean desconocidas para algunos lectores, y con razón, estas palabras provienen de una lengua muerta que solo conocen traductores o historiadores: El Latín.
¿por que empiezo este texto diciendo palabras en latín? pues, para introducir a otro campeón del combate, un soldado fácil de identificar por su indumentaria: El centurión Romano.
Audaces, extremadamente disciplinados y con una mentalidad moldeada para el combate, los centuriones eran escogidos de entre la élite de los soldados del imperio, solo aquellos que mostraban su efectividad en el campo de batalla eran recompensados con este valioso rango.
pero ademas del reconocimiento histórico, que hacia tan eficaces a estos soldados? su entrenamiento riguroso: combates cuerpo a cuerpo brutales con solo una espada de madera... si bien sus instrumentos bélicos involucraban un escudo, cuando practicaban demostraban su verdadera forma de combate: peligrosos y agresivos, los centuriones lograban ataques con salto punzante que de ser alcanzado no podría salvarte una armadura común, su inteligente distribución de resistencia los hacían eficientes en el combate individual y su astucia los hacían excelentes lideres para el soldado raso (aunque demasiado hostigadores de los rangos bajos).
El escudo solía ser reglamentario... indispensables para formaciones acorazadas y una formidable protección contra proyectiles, pero cuando un centurion era privado de este o cuando debía peliar cuerpo a cuerpo, las espadas características de los romanos; las Gladius eran sus mejores amigas.
Adoctrinados en el combate cuerpo a cuerpo de contacto muy cercano, los centuriones no se privan de soltar algún puñetazo con su mano libre o alguna patada frontal imponente.
Ademas, es conocido en la historia que a algunos centuriones que se los clasificaba como traidores se los hacia servir al imperio de una manera mas cruel: morir en el coliseo, pero según información recopilada por historiadores a tavez de vasijas y escritos de la antigua roma, estos formidables combatientes eran adictos a la gloria del combate y a los aplausos, y su talento natural para la matanza se vio mejor reflejada (en mi opinión) en la lucha por el honor que en el campo de batalla, por la adicción a escuchar el sonido del aplauso.
El titulo de la entrada se podría considerar como diversos warscreams que se han indentificado SOLO en los coliseos, estos guerreros peleaban al grito de "incontinens" (que se puede interpretar como "soy imparable"), "incredibilis"(seria "soy increible"), "infirmus" ("eres debil") y "etiam"(que seria una insitacion, como "adelante" o "ven, vamos").











